Por: Camila Alejandra Fernández Useche
El origen de esta festividad no nació de una estrategia comercial, sino de un acto de profunda convicción y rebeldía en la antigua Roma. La historia nos traslada al 14 de febrero del año 270, fecha en la que se conmemora el martirio de San Valentín, un sacerdote que se atrevió a desafiar el poder absoluto del emperador Claudio II durante el convulso siglo III. En aquella época, el Imperio Romano se encontraba sumido en constantes conflictos bélicos, lo que llevó al emperador a decretar una ley sin precedentes: la prohibición de los matrimonios para los jóvenes. Claudio II sostenía la premisa de que los hombres solteros, al carecer de familia y ataduras sentimentales, se convertían en soldados mucho más poderosos, eficientes, dispuestos a morir en el campo de batalla.
Valentín, sin embargo, consideró que este decreto era una injusticia que atentaba contra el amor y el sacramento cristiano. Motivado por su fe, comenzó a casar a los jóvenes enamorados de manera clandestina, ocultándose en las sombras de la ciudad para unir sus vidas. Cuando su actividad fue finalmente descubierta por las autoridades imperiales, fue capturado y llevado ante el emperador. Tras ser martirizado y ejecutado por su desobediencia, su figura se elevó como un símbolo universal del sacrificio por el sentimiento afectivo.
Varios siglos después, en el año 494 d.C., el Papa Gelasio I decidió institucionalizar este acontecimiento en honor al mártir. El objetivo principal era sustituir las Lupercales, una antigua y ruidosa fiesta pagana dedicada a la fertilidad que se celebraba tradicionalmente a mediados de febrero. Con el paso del tiempo, lo que comenzó como una conmemoración religiosa fue evolucionando y cruzando fronteras. Aunque en muchas culturas la tradición se centró inicialmente de forma estricta en las parejas y el romance, países latinoamericanos como México, Venezuela, Nicaragua y Colombia decidieron adaptar la fecha para darle un sentido mucho más amplio y generoso.
Finalmente podemos decir que esta tradición se inspiró por y desde el amor, sin embargo, recuerda que para crear lazos de amistad esta se vale de sinceridad. Tener quien te acompañe en los momentos felices y no tan placenteros es invaluable. Ahora, si no la has encontrado aún, es posible que necesites estar más atento y conectado con lo que sucede a tu alrededor, tal vez tu mejor amigo esté ahí, más cerca de lo que imaginas, esperando ser descubierto




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