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El León Perspicaz

Más allá del educador: Las facetas de una figura histórica venezolana

Por: Yolimar Gil Amundarain

 

Cuando se habla de Rafael Vegas en Venezuela, la imagen inmediata es la del venerable educador, el fundador del Colegio Santiago de León de Caracas o el Ministro de Educación durante la presidencia de Isaías Medina Angarita. Sin embargo, detrás de la figura del civilista de traje y corbata, se esconde una biografía digna de una novela de aventuras, llena de persecuciones, guerras internacionales y hasta incursiones en el cine.

Muchos saben que Vegas perteneció a la «Generación del 28», pero pocos conocen el nivel de su compromiso armado. Tras ser encarcelado en el Castillo Libertador de Puerto Cabello por las protestas estudiantiles, Vegas no se quedó tranquilo en el exilio.

En 1941 produjo el largometraje «Juan de la Calle». Lo más notable es que logró convencer a su antiguo maestro y famoso escritor, Rómulo Gallegos, para que escribiera el guion.

En 1929, se unió a la expedición del Falke, una invasión marítima liderada por el general Román Delgado Chalbaud para derrocar a Juan Vicente Gómez. El joven estudiante de medicina cambió los libros por el fusil y combatió en Cumaná. Tras el fracaso de la operación, protagonizó una anécdota de supervivencia extrema: logró escapar y permaneció escondido (1929-1930) en el Hato Chacaracal, cerca de Caicara de Maturín. Allí vivió en la clandestinidad de los llanos orientales antes de poder huir a Trinidad.

Tras su segundo exilio, Vegas retomó la medicina en Europa. Aquí surge una de las anécdotas más impresionantes de su carrera médica. Se encontraba trabajando como médico interno en el hospital psiquiátrico de mujeres de San Baudilio de Llobregat (cerca de Barcelona, España) cuando estalló la Guerra Civil Española en julio de 1936.

En medio del caos del conflicto, el joven venezolano, que aún no había revalidado su título de médico en París, quedó encargado de todo el establecimiento. Tuvo que gestionar un hospital psiquiátrico en plena zona de guerra, una experiencia que preparó su carácter humanista mucho antes de regresar a Venezuela.

Quizás el dato más curioso de su biografía es su faceta como cineasta con fines sociales. Al regresar a Venezuela y fundar el Instituto de Preorientación para menores en Los Teques, Vegas entendió que necesitaba sensibilizar a la sociedad sobre la infancia abandonada.

En lugar de publicar solo informes técnicos, decidió hacer una película. En 1941 produjo el largometraje «Juan de la Calle». Lo más notable es que logró convencer a su antiguo maestro y famoso escritor, Rómulo Gallegos, para que escribiera el guion. Esta película es una rareza histórica donde la pedagogía, el arte y la política se unieron por una causa social.

Como Ministro de Educación (1943-1945), Vegas fue artífice de cambios que hoy damos por sentados, pero que en su momento fueron revolucionarios. Por ejemplo, instituyó la educación mixta.

También fue una pieza clave para logró convencer al gobierno de comprar los terrenos de la antigua Hacienda Ibarra, el lugar geográfico donde hoy se levanta la Ciudad Universitaria de Caracas.

Rafael Vegas fue mucho más que un nombre en un colegio o una calle. Fue un hombre que vivió la clandestinidad, dirigió hospitales bajo fuego de guerra y usó el cine para salvar niños. Recordar estas anécdotas nos permite ver al ser humano apasionado detrás de la figura histórica.

 

 

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